Sigmund Freud
Silvio Fanti

  1. Introducción
  2. Las sesiones de larga duración
  3. Los recursos técnicos
    1. Generalidades
    2. El estudio de las fotografías
    3. Los planos de lugares
    4. El estudio de la genealogía
    5. La correspondencia
    6. las grabaciones
  4. Otras características importantes
  5. La psicoterapia micropsicoanalítica

3. Los recursos técnicos

1- Generalidades

Los recursos técnicos constituyen una innovación mayor que Fanti ha aportado a la práctica analítica. Se trata del estudio en sesión por parte del analizado de documentos que se refieren a él: fotografías personales, familiares y de su entorno próximo; su árbol genealógico hecho a partir de informaciones que ha podido obtener acerca de sus antepasados; los planos de los lugares en que ha vivido desde su nacimiento, y que él mismo ha dibujado de acuerdo con sus recuerdos; diversos escritos, como sus libretas escolares, correspondencia familiar y amorosa. A estos cuatro puntos técnicos, Fanti agregó la escucha al final del análisis de algunas sesiones que había grabado a lo largo del trabajo.
La utilización de los recursos técnicos obedece a reglas precisas. Son introducidos cuando el analizado ha contado ya su vida en detalle y ha revivido episodios clave. A partir de entonces, se establecen determinadas conexiones entre el presente y las huellas del pasado, diferentes contenidos manifiestos, comienzan a tomar sentido con relación a sus determinantes inconscientes. Esto implica que se desarrollen asociaciones libres de calidad, que suscitan una dinámica de afloramiento del psiquismo profundo a la conciencia. Pero lo más importante, es que hace falta un tiempo de elaboración de al menos una hora y media, a lo largo de la misma sesión, después de haber observado o estudiado los documentos. Esto es indispensable para que el analizado integre de forma natural a su mundo interior lo que ha percibido y sentido durante la toma de contacto con los documentos. Así, el estudio analítico de documentos sólo se puede hacer en sesiones de larga duración. En un contexto diferente, el estudio de fotografías o de otros documentos podría establecer conexiones artificiales entre el consciente y el inconsciente. Por ejemplo, se correría el riesgo de situar una supuesta realidad que esconde un fantasma que así sería imposible de analizar.

¿Cómo se procede en la práctica? En general, el analizado describe de forma detallada uno o varios documentos, y después asocia libremente como de costumbre. A lo largo de estas asociaciones, el analizado vuelve a pensar en alguno de los documentos observados o estudiados. Que este elemento le vuelva al pensamiento no es debido al azar, sino que frecuentemente hay una correspondencia con el tema que está elaborando y esto contribuye a darle un sentido.

Durante la fase descriptiva, se pone a prueba la subjetividad del analizado con percepciones nuevas, que a menudo hacen tambalear sólidas convicciones preconcebidas y sentimientos inesperados que provocan a veces conmociones interiores. Después estas percepciones y estos sentimientos son pensados de nuevo y se integran en las cadenas asociativas que se hacen espontáneamente, dándoles una nueva resonancia psíquica. También sirven de inductores a nuevas vivencias y a tomas de conciencia que probablemente no se habrían producido sin esto.

Lo que ha percibido y sentido durante la toma de conciencia de los documentos se elabora asociativamente sobre el diván, lo cual distingue su estudio micropsicoanalítico de su utilización en psicoterapia. La elaboración asociativa es el elemento determinante en cuanto a la obtención de cambios profundos y duraderos. Esta se hace de forma natural, cuando el analizado vuelve a tomar asociativamente o directamente sin darse cuenta, tal o cual elemento ( a veces un microdetalle) activado por la observación y la descripción. Así este elemento entra en resonancia con huellas dejadas en el psiquismo por vivencias infantiles, intrauterinas o ancestrales. El establecimiento de la correspondencia de un elemento estudiado u observado con un elemento intrapsíquico tiene un profundo impacto, sobre todo si el recurso técnico ha entrado en resonancia con contenidos reprimidos. Esto puede provocar algunas resistencias. Pero una vez superadas éstas, la correspondencia entre el elementos exterior y el contenido reprimido tiende a abrir una vía de descarga en el preconsciente. Las aberturas creadas de esta forma permiten gestionar mejor las informaciones que el sujeto recibe de su inconsciente y del mundo exterior.

En suma, los recursos técnicos están al servicio de la dinámica asociativa. En análisis, no se trata de utilizar un documento para encontrar una verdad histórica o una prueba, ya que los acontecimientos de la vida se han inscrito de manera subjetiva en el psiquismo profundo del sujeto, como él los ha vivido y no como han sucedido. Ahora bien, esta inscripción subjetiva – en realidad representaciones y afectos – se expresa en la existencia actual de la persona, en sus sueños, en sus repeticiones y en sus síntomas. Los documentos descritos y elaborados asociativamente hacen surgir la representación - más o menos cargada afectivamente – de instantes de vida y de personajes ignorados, olvidados bajo el efecto de la represión o desnaturalizados por razones defensivas. Este trabajo ayuda al analizado a volver a encontrar poco a poco, incluso a descubrir, lo que le ha formado, los orígenes que lleva en él, el verdadero impacto que sus padres o sus antepasados han tenido sobre su desarrollo... Partiendo de cuando era pequeño o adolescente y de otras situaciones vividas, así como pasando por la imagen de los que le rodeaban, puede ponerse de nuevo en contacto con lo que hacía, amaba, pensaba, sentía... y darse cuenta de por qué ha llegado a ser el adulto que es. Este trabajo le permite tener otro concepto de su pasado, lo que le lleva a reconstruir determinadas facetas de su historia personal y familiar, elaborar representaciones diferentes de las que guiaban su vida hasta entonces y la complicaban por distorsiones neuróticas. En una palabra, puede darse cuenta de que se inscribe en una continuidad psicobiológica y que ahora tiene posibilidades para afirmar su identidad y modificar su manera de ser con los demás.

Los diferentes documentos estudiados en sesión acaban por articularse entre ellos: un detalle fotográfico se conecta con un fragmento de correspondencia que conduce a un lugar de la infancia que lleva de nuevo a algún aspecto de la genealogía... Todas estas informaciones tienden a integrarse asociativamente en la memoria de las vivencias que han marcado el desarrollo de la personalidad, en la trama psíquica tejida por los fantasmas y los sueños, en las representaciones y afectos que constituyen la estructura de la persona. De esta forma, los recursos técnicos potencian todo el trabajo asociativo.

2- El estudio de las fotografías

En sesión, la analizada está haciendo una descripción minuciosa de las fotografías de sus vacaciones, de cuando tenía unos ocho años. Se vuelve a meter en la atmósfera de aquellas vacaciones. Encuentra de nuevo el ambiente, los ruidos, olores, perfumes, colores, personajes... Se da la circunstancia de que disponía de toda una serie de fotografías de este período. Describe pacientemente, como se le ha indicado antes, llegando hasta los detalles más pequeños, primero a ojo desnudo, después de haberle puesto un título al documento, igual que se le pone un título a una obra de arte, y después utilizando lupas de diferentes aumentos, y retomando cada vez la descripción. Aparece de repente una ligera irritación, con una observación de pasada: “anda, ¿todavía está ahí éste?”
“Este”, Sabremos de quien se trata a lo largo del trabajo que sigue a la descripción de la fotografía: las asociaciones libres, en que la persona en análisis está invitada a expresar lo más espontáneamente posible lo que se le viene a la mente y lo que siente; no importa si tiene alguna relación o no con las fotografías estudiadas durante varias decenas de minutos. Instalándose sobre el diván, después de haber estudiado las fotos sobre una mesa, más práctico para hacer un trabajo de descripción, la analizada dice rápidamente: “usted se ha dado cuenta de mi fastidio, cuando he visto aparecer a mi vecino en la serie de fotografías que hemos visto; en efecto, mi madre ha tenido una larga relación extraconyugal con esta persona, y como era muy celosa, nos imponía su presencia durante nuestras vacaciones de familia”.

Ni que decir tiene que la emoción no habría aparecido nunca si ella no hubiese revivido las impresiones y sensaciones ligadas a estos recuerdos. La analizada no se habría dado cuenta de hasta qué punto este secreto de familia pesaba sobre ella. El estudio de las fotografías ha sido determinante para el análisis del complejo de Edipo.

Las fotografías se utilizan en diferentes momentos del análisis, a veces volviendo a estudiar otra vez las mismas fotografías, a veces otras distintas. De acuerdo con los documentos disponibles, también se pueden estudiar videos. Esto permite al analizado profundizar cada vez más.

El estudio de las fotografías permite llegar a fenómenos difíciles de conocer de otra forma:

  • En algunas fotografías el analizado puede constatar que algunas de sus relaciones amorosas tienen un parecido llamativo con miembros de su familia. A veces se da cuenta de que las relaciones son escogidas de forma narcisista, la pareja se parece a uno mismo. Es lo que se llama en micropsicoanálisis el “ fenómeno sosia”, que muestra que los parecidos físicos con determinadas personas de su infancia pueden dictar las elecciones amorosas en la edad adulta.
  • La relación entre un bebé y su madre se puede considerar bajo un ángulo nuevo si se dispone de series de fotografías. El analizado puede apreciar la calidad de la presencia de uno respecto al otro.

Por ejemplo, un soltero de cincuenta años estaba persuadido de que su madre no le había testimoniado nunca el menor signo de amor y de que esta carencia afectiva era la causa de sus dificultades con las mujeres. Después de un trabajo con las fotografías, se dio cuenta de que esto no era cierto: se vio rodeado por los brazos de una madre cariñosa, que le miraba siempre tiernamente cuando le amamantaba... Se le quitó un peso de encima, pero sobre todo llegó a preguntarse por qué había tergiversado hasta ese punto sus recuerdos. Analizando su actividad fantasmática inconsciente, tomó conciencia de que hubo amor entre ellos. A partir de entonces, consiguió recuperar sus deseos reprimidos: para defenderse de un amor demasiado violento (y prohibido) para ella, la había “transformado” en una madre indiferente y distante que así era menos peligrosa.

Para Fanti, nadie había terminado su análisis si no había hecho en sesión un trabajo a partir de sus fotos ( fotografías desde su nacimiento, de su familia, de sus relaciones amorosas, amistades y de su entorno profesional, escolar...). Ya que este trabajo es esencial para que el analizado pueda visualizarse de bebé, encontrar de nuevo el ambiente familiar de sus primeros años, impregnarse de sus padres y de sus abuelos tal como eran entonces.

3- Los planos de los lugares

Hacer un análisis, es contar la historia de su vida hasta sus facetas más íntimas, así pues encontrar los lugares y las situaciones en las cuales se ha inscrito y de los que se ha impregnado su existencia. A lo largo de un micropsicoanálisis, generalmente se le propone al analizado el estudiar en sesión los planos de los lugares donde él ha vivido. Este estudio tiene una gran importancia pues le permite enlazar con determinados detalles geográficos que han marcado su desarrollo. Ya en su cuna, el bebé es sensible al medio exterior y reacciona a él; más tarde, cuando descubre la casa, aprende a conocer el espacio que le rodea, se organiza en él y memoriza sus características.

El trabajo sobre los lugares en que ha vivido lleva a la persona a encontrar de nuevo espacios, luces, olores, objetos... y diferentes habitaciones, en particular la cocina, el cuarto de baño, la habitación de los padres, la suya... así como anécdotas de diferentes personas que han estado allí. Todo esto constituye el cuadro de las experiencias fundamentales que el analizado ha vivido en las comidas, en el arreglo personal, en los juegos... con su conjunto de satisfacciones y de frustraciones, con su carga agresiva y sexual.

El estudio de los lugares en que ha vivido se hace en varios tiempos, cuando se reúnen las condiciones inherentes a la utilización de cada recurso técnico. Se introduce en función de la dinámica global del trabajo y cuando el contexto asociativo inmediato se presta a ello, es decir, cuando el analizado llega a enlazar asociativamente determinados detalles de su intimidad con alguno de sus lugares infantiles. En determinados momentos, el analista propone al analizado dibujar los lugares de los que ha hablado, en un segundo tiempo, se va a volver en sesión sobre los planos realizados de manera descriptiva, y después asociativa.

Poco a poco, a lo largo de las sesiones, los lugares o algunos de los detalles, se articulan asociativamente a vivencias, síntomas, otros elementos de recursos técnicos estudiados... y conducen al analizado a revivir el contexto y el contenido geográficos de las diferentes etapas de su desarrollo.

Volviendo a estudiar sus planos, el analizado descubre a menudo haber cometido omisiones o haber añadido elementos, errores de proporción o de disposición..., así como actos fallidos que después analiza asociativamente. Por ejemplo el padre que se da cuenta de no haber dibujado la habitación de su hermano pequeño. Por supuesto, analiza su olvido. La envidia con relación a su hermano pequeño le vuelve a la memoria. Describe la habitación del recién nacido que había excluido, ve de nuevo la cuna. Exclama “era la cuna que mi madre había comprado para mí. Me acuerdo del ruido de sus ruedas”. En las asociaciones que siguen, habla de su hijo único con agresividad “antes de su nacimiento, con mi mujer todo marchaba sobre ruedas”. Deduce entonces que la llegada de su hijo ha perturbado la relación fusional que mantenía con su mujer, lo mismo que el nacimiento de su hermano pequeño había turbado la relación privilegiada que tenía con su madre. Sus dificultades para asumir su paternidad encuentran su sentido: éstas son la repetición de antiguos celos. Comprende que el niño no tiene mucho que ver en ello... Y cuando esta vivencia infantil de rivalidad haya sido elaborada en sesión, las tensiones actuales disminuirán por sí mismas.

4- El estudio de la genealogía 

“¿De quién soy hijo?” Esta pregunta fundamental es el desencadenante de la tragedia de Sófocles, Edipo Rey. Lo mismo que Edipo, cada uno de nosotros, en algún momento de su vida se pregunta acerca de sus orígenes, de tal forma que la comprensión de uno mismo pasa por el conocimiento de sus orígenes.

Esta es la razón por la que, en determinadas psicoterapias, se estudia la genealogía; utilizan el genograma, representación gráfica de las relaciones generacionales que proporciona informaciones acerca de la familia y permite visualizar su estructura, su funcionamiento y las relaciones entre sus miembros.

En micropsicoanálisis, a medida que el analizado habla de su familia en sesión, se da cuenta de que hay muchos datos que desconoce: personajes de los que ignora todo, antepasados míticos, filiaciones indeterminadas, secretos bien guardados, acontecimientos deformados... El trabajo genealógico le permitirá colmar algunas de estas lagunas. Va a vislumbrar que su ascendencia presenta una constelación de elementos que influencian inconscientemente su vida. En ese momento, el analista puede proponerle dibujar su árbol genealógico sobre la base de lo que sabe (o cree saber) acerca de su familia. Una vez hecho este primer árbol, el analizado puede recoger informaciones exteriores acerca de su ascendencia, preguntando a su entorno, consultando documentos, buscando en los archivos de la parroquia, etc. Esta investigación será más o menos profunda y se remontará más o menos lejos en función de sus intereses personales y los puntos específicos que le llaman la atención en su trabajo analítico. Por ejemplo, un analizado que no conoce a su padre, del que no sabe prácticamente nada, seguramente que se interesará por investigar la línea paterna.

A lo largo de un micropsicoanálisis, el analizado estudia también su genealogía con el fin de poder situar más fácilmente la dimensión ancestral de su inconsciente. Un trabajo genealógico tiene un interés muy particular cuando determinadas repeticiones del analizado parecen hacer eco con determinadas experiencias memorizadas en su inconsciente, sin que hayan sido vividas por él mismo; en otros términos, el analizado repetirá sin darse cuenta acontecimientos que han marcado su historia familiar. De igual forma, determinados síntomas que no encuentran explicación satisfactoria en la historia personal del analizado pueden esclarecerse – y a veces desaparecer- si el trabajo se focaliza sobre su ascendencia. Las informaciones que el analizado recoge elaborando su árbol genealógico dan pues un impulso suplementario a las asociaciones libres.

A menudo, las informaciones biográficas acerca de los ascendientes son las que resultarán más útiles analíticamente. De su elaboración asociativa se podrán desprender, por ejemplo, rasgos psíquicos familiares que ayudan a comprender al analizado la elección de su profesión o de su pareja, o de una tendencia a somatizar, o una disposición interior a huir o a combatir... A lo largo de este trabajo, las asociaciones libres también podrán reavivar, en el psiquismo del analizado la huella de los antepasados cuya representación había sido reprimida. Personajes que han jugado un papel clave – pero insospechado- en la historia familiar, recuperarán su real dimensión, otros perderán su estatus de héroe mítico para recuperar su dimensión humana.

La elaboración asociativa conduce igualmente al analizado a comprender mejor los pormenores de su novela familiar. Se entiende por ésta un escenario fantasmático que se construye el niño, en el que niega su verdadero origen, imaginándose ser más bien de una familia de clase alta. El análisis de la novela familiar es importante, pues este fantasma está a menudo aún muy activo en el inconsciente del adulto, influenciando su existencia sin que se dé cuenta de ello.

En una palabra, el analizado puede palpar su filiación psíquica estudiando analíticamente su genealogía y colocando a cada uno en su lugar. Como por ejemplo un joven huérfano, educado por su madre, relegado a puestos de trabajo secundarios muy por debajo de sus capacidades. Sus investigaciones genealógicas le revelan que su padre se ha suicidado, arruinado por un socio sin escrúpulos. Pone en conexión este fracaso y la actitud de su abuela paterna que había aceptado toda su vida sufrir las infidelidades humillantes de su marido. Además, toma conciencia de que su bisabuelo paterno se había encerrado en una vida de penitencia después de una bancarrota. Se entera además de que estas personas eran, como él, los mayores y que todos los hermanos habían manifestado una rivalidad muy violenta respecto a su hermano menor hasta eliminarlo de la familia.

El analizado enlaza entonces su actitud de fracaso con un deseo de autopunición filogenética. Parece pagar por ello su agresividad infantil al igual que otras personas de su familia lo habían hecho antes que él.

Inscribiéndose asociativamente en esta cadena genealógica, el analizado puede poner su comportamiento actual en conexión con vivencias más primarias que le dan todo su sentido. Toma conciencia de que, a través de las humillaciones que aceptaba en su actividad profesional trataba de expiar, de adulto, pulsiones agresivas que había tenido de niño; adoptando la postura de víctima, su culpabilidad inconsciente disminuía.

La toma de conciencia que reproduce un dinamismo ancestral no exime de responsabilidad al analizado. Al contrario, gracias entre otras cosas a este trabajo genealógico, consigue encontrar su identidad en el seno de la línea genealógica de la que procede, lo que reforzará su yo. Entonces puede aspirar a gestionar mejor las fuerzas que alimentan el dinamismo de origen ancestral y conseguir así modificar así el condicionamiento inconsciente.

5- La correspondencia

“... Los manzanos están floridos. Te echo de menos, me gustaría que estuvieses aquí...”
Así se terminan dos cartas enviadas por la misma persona con treinta años de intervalo. A los diez años, la niña se dirige a su padre hospitalizado; a los cuarenta años, la mujer escribe a su marido que está en el extranjero.

Sobre el diván, la analizada lee estas líneas y se asombra: “¿Cómo se pueden escribir las mismas palabras a dos hombres tan diferentes?” Como casi todo el mundo, ella creía hasta entonces que cada carta de amor o de ruptura era totalmente original fruto de una relación única. Y sin embargo, hay tantas cartas tan parecidas...

Continuando su sesión, de asociación en asociación, esta persona podrá comprender que su mensaje de adulta repite una vivencia antigua: pone de nuevo en escena una separación experimentada durante la infancia. Enviar un mensaje a distancia es levantar acta de la ausencia de la persona amada y abolir simbólicamente esta separación.

Junto con las fotografías digitales, la correspondencia es sin duda el dominio que ha evolucionado más estos últimos años. En efecto, después de una cierta desafección hacia lo escrito, parece existir una fiebre de comunicación con los e-mails y, para la población más joven con los SMS.

Al igual que para otros recursos técnicos es necesario que el analizado haya mencionado en varias ocasiones el contenido de determinadas cartas para que el estudio de estos documentos pueda comenzar. Aquí también son posibles algunas variaciones, pero globalmente seguirá la secuencia siguiente: la sesión comienza como de costumbre, asociando libremente; cuando ha pasado un buen rato, el micropsicoanalista propone al analizado leer en voz alta determinados documentos personales de los que ha hablado y que ha aportado en sesión: su diario íntimo, su correspondencia amorosa, una carta de ruptura, las postales que ha conservado... A veces, se le pide al analizado que examine sus dibujos de infancia, sus libretas escolares u otros documentos.

El estudio de la correspondencia y de los escritos estimula el trabajo en curso, pues lo que se ha leído puede ser retomado asociativamente a lo largo de la sesión. Permite explorar más específicamente el tema de la separación, en particular la movilización afectiva que sigue a toda separación. Los “te echo de menos”, “ estás lejos”, “¿cuándo vuelves?” son frecuentes y a menudo dan testimonio de una profunda desolación. En el caso de un mal de amor, este recurso técnico contribuye a la elaboración del duelo. De una manera más general, ayuda a analizar determinadas repeticiones neuróticas como en el ejemplo mencionado. A veces, la correspondencia se transforma en poemas. Explorará lo que no se ha podido o lo que no se ha sabido decir frente al otro. Por último, el estudio de los documentos escolares permite estudiar especialmente algún período difícil de la infancia o de la adolescencia.

En el caso de un micropsicoanálisis por trozos, el analizado puede escribir un diario. Estos escritos pueden reflejar el clima transferencial, y como tales se podrán explorar.

6- Las grabaciones

Desde los años cuarenta, algunos terapeutas utilizan técnicas de grabación de voz a lo largo de sus sesiones, pero con el único objetivo de recoger un material destinado a la formación didáctica y a la investigación.

En micropsicoanálisis, es el propio analizado el que se beneficia de esta técnica. Se le ha dicho que se van a grabar algunas sesiones o parte de las mismas; se estudiarán las grabaciones posteriormente con el fin de profundizar el trabajo analítico.

Habitualmente, las grabaciones se escuchan hacia el final del análisis. Escuchándolas sobre el diván, el analizado se impregna de lo que había expresado a lo largo de dichas sesiones y llega a revivir lo que había pasado en las mismas; sigue los enlaces de ideas de entonces y descubre su sentido inconsciente; interrumpe regularmente la escucha para verbalizar lo que siente al oírlas; prolonga las cadenas de asociaciones libres que escucha, y retoma el análisis de determinadas partes de su vida. Así puede tomar conciencia plenamente de la importancia de determinados microdetalles; por ejemplo, se da cuenta de que una cascada de acontecimientos clave ha sido desencadenada por un elementos aparentemente insignificante, en una situación anodina, simplemente porque este elemento ha entrado en resonancia con un contenido inconsciente.

El analizado reconoce en determinadas características de su voz personajes clave de su infancia, lo que le permite profundizar en el análisis de diferentes identificaciones. Escuchándose, se puede sumergir de nuevo en la intimidad de las escenas que evocaba y darse cuenta del camino recorrido.

Las grabaciones también dan al analizado la posibilidad de dar un nuevo sentido a determinados aspectos de su material. En una palabra, es un poco como si, al final de su micropsicoanálisis, llegase a ser su propio analista.